Una Raíz Compartida

Por Leticia Roa Nixon

Fotos cortesía de Carlos José Pérez Sámano

Cuando le dieron la residencia al artista– escritor y poeta latino– en el museo de la universidad de Pensilvania en Filadelfia, Carlos José Pérez Sámano no pensó en enfocarse solo en su trabajo, sino en “la comunidad generalmente discriminada, no oída”. Pensó que como individuos no podemos hacer mucho.

Así impartió un curso de poesía enseñando a no aceptar el silencio estructural, a enfrentar la incomodidad de los sentimientos, a personas en su gran mayoría sin formación académica.

Al final de los talleres informales, se compiló el libro “Una Raíz Compartida/One Shared Root ”. Cuando uno ve un árbol, con sus ramas, sobre la superficie de la tierra es lo único que se ve, pero debajo de éste hay un sistema conectado por las raíces hacia abajo.

“Lo que no se ve es la conexión de las raíces en un sistema complicado. Si un árbol no recibe suficientes nutrientes, los obtiene por las raíces compartidas. Creo que una de las raíces más importantes es el lenguaje, por eso lo defiendo tanto no importa el idioma que sea”, afirma el poeta mexicano. 

¿Por qué poesía?
“Con la poesía podemos decir las cosas sin decirlas, es como un antifaz, como una máscara. Es parecido al humor, la diferencia es que el humor va dirigido a algo o alguien Con la poesía podemos decir algo desafiando al poder. Por eso muchos poetas son encarcelados porque a los gobiernos autoritarios no les gusta la crítica”. 

Entre los participantes hubo de México, Colombia, Ecuador, Perú, Argentina y Puerto Rico. Sus palabras quedaron plasmadas en el libro.  La versión digital del libro está disponible gratuitamente en: https://issuu.com/pennmuseum/docs/oneshared root.

“Los poemas que están a punto de leer son el fruto no solo de estos talleres y de estos meses de quehacer artístico, sino de todos los años de sufrimiento, de trabajo, de gozo, de sueños, de sangre, sudor y lágrimas de nuestra comunidad migrante latinoamericana condensada en pocas y poderosas palabras”, escribió Pérez Sámano en la introducción del libro.