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“Mi Corazón está dividido a través de Fronteras”

NUESTRAS HISTORIAS | Leticia Roa Nixon 

El 22 de octubre la coalición que lucha por un camino a la ciudadanía realizó la segunda vigilia en frente al edificio de la calle 20 y Market donde está la oficina del senador demócrata Robert Casey.

En esta ocasión habría una persona de su oficina para hablar con los asistentes a la vigilia, pero no fue así. Uno se pregunta si este funcionario electo  realmente escuchará los testimonios de los inmigrantes, e hiciera a un lado su agenda política, pondría más empeño en ayudarlos.

Este es el testimonio de la mexicana Francisca Méndez, líder de la organización “Haciendo Camino Pensilvania” en Allentown.

“¡Quiero agradecerles a todos por unirse a nosotros hoy en nuestra coalición que está luchando por un camino hacia la ciudadanía para todos!  Hoy les pido que se unan a mí en un momento de silencio para recordar los 30 años que he estado pasando separada a la fuerza de mi familia en México como resultado de la falta de voluntad de nuestros líderes electos para pasar un camino hacia la ciudadanía.

Entré al país por primera vez en 1988 y he estado viviendo aquí como indocumentada por más de 30 años. Ahora tengo 59 años y, en este momento, he vivido en los Estados Unidos más tiempo del que he vivido en México.

No siempre planeé quedarme en los Estados Unidos. Al principio, quería trabajar aquí y ahorrar algo de dinero para comprar una casa en México para mis hijos. Pero cuando el gobierno reforzó la seguridad fronteriza, los cruces de ida y vuelta que solían ser tan fáciles ya no eran posibles, por lo que la gente se quedó. Las familias se separaron. Yo quedé separada de mi familia. Me quedé aquí con mis tres hijos, pero no he vuelto a ver a mis padres desde entonces.

La seguridad fronteriza para mantener a la gente fuera tuvo el efecto contrario: mantuvo a la gente dentro. Me ha separado de toda mi familia en México. Me ha obligado a elegir entre estar aquí con mis hijos en Estados Unidos o estar con mi familia en México.

Este es el costo que tuve qué pagar para buscar un futuro mejor para mis hijos.

Durante décadas he ganado el salario mínimo mientras pagué miles de dólares de impuestos con mi ITIN (Número de Identificación Individual para pagar Impuestos) y no obtuve ayuda del gobierno ni cuando más la necesitaba. No tener papeles ha significado vivir en los márgenes de la sociedad con pocas oportunidades de avanzar en mi vida y tener qué lidiar con todo tipo de violencia como una mujer inmigrante de color indocumentada. Todo esto sabiendo que ICE podría separarme de mis hijos en un abrir y cerrar de ojos. Todo esto desde hace más de 30 años.

El presidente Biden debe corregir esta injusticia e incluir la ciudadanía para personas como yo, y el senador Casey debe hacérselo saber públicamente.

He estado aquí por más de 30 años trabajando y haciendo toda una vida aquí, pero bajo la ley de inmigración actual no hay ningún camino para la ciudadanía para mí. Ni siquiera mi hijo nacido en los Estados Unidos puede presentar una petición por mí. He llorado la pérdida de dos de mis hermanos mientras estaba aquí. Mi madre ,que ya está viejita, se encuentra en un delicado de salud.

Mi corazón está dividido a través de fronteras. No debería tener qué elegir entre mis hijos y i familia en México. Hoy lamento los 30 años robados a nuestras familias causadas por las promesas rotas de Estados Unidos”.

Fotos: Leticia Roa Nixon

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